Con las manos vacías y un hueco incierto comienzo a reordenar las coordenadas que con la más dificultosa travesía he ido logrando descifrar para llegar a varias conclusiones esenciales y sobrevivir los contrastes tan opuestos que pueden suceder sin aviso previo: las personas vienen y van, la vida continua aun cuando el dolor sea demasiado grande para contenerlo y tiende a desbordarse con nuestras lagrimas, no se puede esperar aquel futuro que un día se quiso, es más, no se puede esperar un futuro del todo porque la vida está en constante transformación y con la transformación suceden los desequilibrios que truncan las ilusiones, las esperanzas y los sueños y construyen nuevos de la nada; las personas no son para siempre así que es mejor disfrutar de su compañía mientras se tengan porque cuando se van de una u otra forma dejan un espacio tan profundo que en vez de tratar de cerrarlo, deberíamos dejarlo abierto para recibir las cosas nuevas que vienen. El tiempo no espera a nadie y avanza con prisa así que con todo el esfuerzo del mundo hay que esmerarse en un mañana mejor y no presionar las cosas, las emociones y los sucesos, dejar que la vida fluya como la marea en el mar. Supongo que a pesar de las palabras que tratan de dar consuelos sin justificaciones y que muchas veces se dicen de la boca para afuera, cada quien encuentra a su ritmo aquello que necesita para superar las perdidas. La vida después de todo se trata de pérdidas: la gente muere, perdemos un novio, perdemos amigos, perdemos la virginidad, perdemos momentos, perdemos el tiempo, perdemos objetos, perdemos peso, perdemos esperanzas, perdemos ilusiones, perdemos sueños y finalmente perdemos la vida. Lo que tenemos que saber reconocer y tratar de rescatar son las cosas que cultivamos en el camino, que nos marcan día a día, las memorias que nos hacen reír, llorar, saber disfrutar de hasta el más amargo dolor que se pega como un injerto y que cuesta expulsarlo de nuestro cuerpo. Yo no sabía que las palabras bonitas podían dar motivación y ahorita tal vez no las entiendo muy bien o las entiendo pero no logro asimilarlas y aplicarlas en la vida. Se con toda certeza que las personas que nos marcan no se van con un adiós, que si es necesario por supervivencia bloquearlas, se necesita un proceso profundo para llorar y construir un nuevo futuro sin incluirlas por más que decidamos aferrarnos a la idea de que tal vez en algún momento vuelvan para hacernos sonreír de la forma en que deseamos. No podemos encontrar el consuelo en ideas falsas que muy probablemente no se vuelvan realidad. De donde agarrarse?? Eso es una de las partes más complicadas y tal vez cuando haya encontrado la respuesta pueda guiar a los demás a avanzar con la cabeza en alto sin mirar hacia atrás y sin mirar hacia adelante. Lo único que nos puede consolar es reconfortarse en el presente y en la idea de que el tiempo pasa, despacio al principio, pero pasa y así como la marea se lleva la basura y los restos de troncos, también así se limpian nuestros corazones y por supuesto se llenan de nuevos objetos. Todo depende de cómo decidamos afrontar el futuro y los duelos. En sonetos, versos o palabras de reflexión espero que este espacio sirva para salir hacia lo incierto, hacia el vacio, de puntillas….sin hacer ruido y con las heridas latentes…..gritando en silencio y soñando con el día en que las letras resuenen a lo alto y traigan de vuelta todo lo que perdimos y que seguimos extrañando.