24.11.11
Deleite vacio..
El silencio se siente cuando la tarde comienza a caer. Con fuertes temblores un calambre estremece la ansiedad. No se precisan de palabras ni explicaciones para caer en la vorágine descuidada de tus labios clamantes, tus roces profundos, tu mirada intrigante puesta sobre la mía, vacía y sin sentido alguno. Sin pedirse ni evitarlo, entre arrugas y sabanas, entre paredes discretas y un latido distante, el desierto invade y se desborda sin temores ese deseo rasgante por la piel. Simple, suave. Se explora y se clama entre quejidos una libertad efímera que culmina con sollozos a cada sensación nueva. No hay culpas, no hay pensamiento, no hay vergüenza, no existe nada más que el ahora deseoso por infinidad. El sudor profundo, los roces precoces esconden con añoranzas un hasta siempre en negación. Cada agitación expulsa con pudor el recuerdo prohibido de tu sombra hiriente. No es de valientes serenarse entre mares de placer ni se pretende clamar con gestos agudos cuando las palabras están de más. Una ceguera consciente transforma la delicia en ahogos. Después de todo, las arrugas se vuelven delicadas al despojarse en desnudez y sin torturas se esclavizan las ansias. Es libertad de una atadura que se encadena a una nueva adicción, que no encuentra peros ni porqués ni explicaciones y se encuentra a si misma perdida, en busca de sabores y sentidos nuevos que explorar. Desatarse a la locura se vuelve imperceptible y por tanto no hay más remedio a la vista que dejarse llevar. Cuando las luces se apagan y el éxtasis se esfuma, una pesadez cargada de ti inunda sin límites el aire frio de la oscuridad. No se puede decir si la asfixia consume y aprieta hasta dejar sin aliento y conciencia pues la conciencia se pierde desde que tu rostro invade con firmeza el espacio. Cuando todo termina y la resignación se cuela a empujones con la verdad, no hay huida que derrita lo que es inevitable sentir. Una brisa de aires frescos se comienzan a sentir a cada segundo, acercándose como una premonición latente. No hay refugio certero ni escondite adecuado, el deleite en otra piel y las horas de calor bajo un egoísmo inexistente acentúan la espera de que un día por fin logre desintoxicarme y lanzarme a la libertad, esa oscuridad incierta pero de fe ciega que me devuelva la serenidad..la locura es parte de la vida..
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