Cuesta cerrar un capítulo para abrir uno nuevo porque cuando miramos atrás duele soltar lo que dejamos si todavía tenemos ganas, porque nos aferramos a un tal vez, un no todavía, una historia que a nuestros ojos esta inconclusa, porque nos da miedo soltarnos y dejarnos caer. La vida no se teme, se vive. Cuesta cerrar un capítulo para abrir uno nuevo porque nos aterroriza que ese pasado que dejamos no llegue a nuestro futuro si estamos luchando contra lo que sentimos, porque no nos damos cuenta que para aceptar el presente hay que cerrar las historias, porque no queremos sencillamente aceptar que la vida no se dio como uno quiso. La vida no se fuerza, la vida se vive nada más. Cuesta cerrar un capítulo para abrir uno nuevo porque no sabemos cómo comenzar a construir en un terreno inexplorado y estamos tan seguros que queremos al pasado que nos da pánico arriesgarnos a un futuro; porque no incluye lo que teníamos y cerramos de golpe nuestros ojos y dejamos que la vida nos pase en frente. La vida no se niega ni se ignora, la vida se vive nada más. Cuesta cerrar un capítulo y empezar uno nuevo porque estamos ante la incertidumbre de si eso volverá, porque no podemos hacernos la idea de seguir adelante si luchamos contra nuestras emociones y deseos, porque queremos algo que el destino nos niega y nos duele aceptar que no depende de nosotros hacerlo regresar. La vida no se mendiga, la vida se vive. Cuesta cerrar un capítulo para empezar uno nuevo si no nos damos cuenta que por mas frustrados, enojados, tristes y desilusionados que estemos vivimos primero para nosotros y luego para los demás. El tiempo arrastra las situaciones..la vida se vive..nada más.