A la espera
del canto y con emoción contenida surgen las más bellas notas que he podido
escuchar. No sé si fueron los brindis o el rojo que tiñe las copas. Entre
impulsos y deseos errados me brinco aquellos versos que con dulzura quisiera
recordar. Otra copa para olvidar, una más para desinhibir y tocar lo profundo de la prohibición. Que
dulce y amargo sabor! Bruma y espesura, comienzo a temblar. Se asoma una lágrima
y con el gesto más sincero se dispone a escuchar. Dos extraños. Qué bien se
siente confesar. Culpas se vienen detrás. Una tras otra no paro de susurrar. Zumbidos
bizarros y los fantasmas comienzan a recordar y se transforman a lo lejos bajo
un cielo estrellado. Un peso cae en sus brazos (literalmente jaja) porque la
duda y el llanto no me dejan pensar, callar, continuar. Silencio tras un severo
cállese, no se disculpe tanto! Y me vuelvo a reír. Lo que una caja puede
desencadenar. Si le huelo a violeta o a vainilla no se deje engañar porque
dormida o despierta sigo siendo de aparente tristeza, un espectro, una simple
mortal. Con la primera luz, la bruma aun no se va. Despisto. El tiempo pasa, el
viento silba y entre armonías y cuerdas surge la revelación: otro ser que se
alimenta con tiempos estancados, entre segundos marcados por soledades y
memorias. Que discrepancias saltan cuando su voz se alza y sus ojos me observan,
tras un velo de agonía contenida. Vuela querido individuo de bigote extraño y
mirada monótona. Que no le corten las alas ni le absorban los segundos ni le
extraigan la esencia ni le apaguen los versos ni le sequen los ojos ni le pidan
clemencia ni le hieran el cuerpo ni le invadan su espacio ni le prohíban gritar
ni le prohíban mirar ni le prohíban reir ni le prohíban vivir.. Pensando se le
va la vida...es hora de actuar!!