28.11.12

En silencio



        En silencio o con palabras se llena el aire de un fragor suave, dulce. No hace falta mirar para sentir sus brazos y su cuerpo a mi lado. Sin previo aviso acaricia mi rostro y muerdo mis labios con firmeza, anunciando una duda que suavemente se disipa. Una niebla absurda se cuela por debajo de las puertas y estremece mi colchón. Mientras me sumo al sopor de su cuerpo, sus manos descubren los poros que gritan extasiados. Un frío gélido interrumpe cortante y de a pocos se siente desvanecer su presencia. Con miedo a abrir mis ojos y descubrirle ausente, contengo la respiración.
        Las sábanas se arrugan y el tiempo parece detenerse en un segundo eterno. Mi piel se contrae y mis ojos se hunden. Mi cama comienza a absorber su esencia tratando de contener su recuerdo, tratando de encontrar el punto exacto donde su cuerpo se desvaneció. Deseosa de imaginarlo nuevamente y recrearlo, me volteo, mis pestañas se separan y mis pupilas se dilatan. Nunca se fue, solo se durmió. Pasivo, sereno, fuerte. Le beso su nariz y sus colochos se mueven ansiosos como espantando aquella brisa fría. La niebla se esparce y nos envuelve en un abrazo continuo. Levanta su cabeza y al ver ese brillo, amenazante, potente y dulce, me dejo embriagar al calor de su presencia y en un suave murmullo me desvanezco con él. Nunca nos fuimos, solo nos quedamos dormido, pasivos, serenos, unidos.

PD: Ese colochillo es mío..