Me quedo
inquieta en un rincón, inmóvil y como pausada. Me sostienes la mirada y tras
esos ojos explosivos se contraen mis pupilas, con leves temblores de asombro no
logro descifrar lo que se oculta tras ese gesto firme. Palabras dulces se
amontonan y se debaten por salir tambaleando de la ansiedad.
Estancada
en los segundos titubeantes se esfuma el momento de hablar y lo resuelvo
rozando tus labios suaves. Un escalofrío, una sacudida eléctrica recorre mi
piel con fuerza. Se contrae mi pecho, mis piernas flaquean y con un tibio
aliento me pierdo en la quimera que me envuelve lentamente, deseosa de fundirme
en su abrazo que aletarga mis sentidos. ¿Cómo explicar que las memorias y los
recuerdos no son más que fragmentos extraviados, residuos de la nada, quietos,
efímeros, apagados? ¿Cómo explicar que la frescura de tu risa sosiega los
pesares y la realidad se transforma cautiva en el éxtasis absoluto de otros
mundos (si existen)?
Un gesto
perspicaz y escucho con asombro contenido las apologías inevitables que surgen
cuando hablas. Una sonrisa se asoma y un impulso frenético atraviesa con locura
mi cuerpo. Sus toques curiosos cuando exploran una nueva habitación me
divierten, sus preguntas capciosas guardan pensamientos inadvertidos, su
inquietud hace brillar una sala lúgubre,
su mirada imperante intimida y me deja muda ante la duda infinita de cómo
llegaste con sencillez y con sutileza captaste mi total atención. Sonrío de
solo pensarlo.
El miedo
paraliza, los fantasmas no existen cuando se esfuman con el tiempo, los
arrastra el viento. Un futuro incierto con un hoy que me clama y me dispongo a
disfrutar de su abrazo diferente, donde lo que me rodea desaparece, deseando
rozar sus labios una vez mas…
:D !!